Críticas y entrevista sobre la obra teatral Amadeo, de Ionesco



El austero montaje de la obra no fue del agrado de todos. Leamos:

Solidaridad Nacional, 27 de noviembre 1962, Luis Marsillach (extracto)


      ...
      Es un drama cargado de simbolismos, en el cual se intenta dar una forma plástica al mundo de las representaciones anímicas. Un matrimonio guarda el cadáver de su amor muerto. Lo lleva en el espíritu, pero el autor le da corporeidad, lo sitúa en el mundo exterior, lo que consigue viendo las cosas por dentro, en el secreto de la psiquis.
      Ese teatro de Ionesco se nos ofrece como teatro de humor, y esto es lo que yo veo menos claro. Es teatro fantástico y simbólico, pero el humor no acierto a verlo por parte alguna. Es un teatro que a mí me produce una gran fatiga.
      ...
      Lo peor de ese teatro es que aburre soberanamente. Aunque supongo que las personas muy inteligentes y bien preparadas lo pasan en grande.
      El largo y, para mí, agobiante diálogo, lo sostienen con bizarría Dora Santacreu y Carlos Lucena, dos buenos actores a los que ha dirigido en la ocasión José María Nunes.

        No sabemos si Marsillach utiliza su ironía para llenar una columna y contentar demagógicamente al lector medio o bien realmente no le interesó en absoluto la obra.
        Empero, no todas las críticas fueron negativas.

Revista "DESTINO" Barcelona 1-XII-1962-nº1321

"La alegría que pasa" · El Teatro, por Marti Farreras


"AMADEO"

      La obra de Eugène Ionesco, ya representada en Barcelona -"Comment s'en debarrasser...?" ha llegado al Guimerá, que ha abierto sus puertas de la mano de José María Nunes -el director cinematográfico que se ha pasado ahora a la esfera teatral- y Dora Santacreu y Carlos Lucena como intérpretes.    
      Es la tercera vez que hemos sido espectadores de la obra y tenemos la sensación de que ha sido ahora cuando, finalmente, hemos logrado apreciar su innegable patetismo. Minimizados, amordazados los posibles elementos de humor, con una tonalidad interpretativa agrisada hasta la ferocidad, José María Nunes, logra darnos de esa tragedia de la incomprensión una versión válida con verdadera eficacia dramática. Soslayando el juego de simbolismos, sorprendente pero tal vez demasiado fácil, Amadeo y Magdalena pese a su inequívoca filiación de pretextos para concretizar el silencio, el vacío, la soledad interior -obsesiva búsqueda en todo el teatro de Ionesco- adquieren una entidad cierta, entrañablemente humana y, como dice el director en sus frases acompañando el programa nos enfrentan a "algo así como una tragedia hogareña, una tragedia matrimonial. Simple. Incluso corriente." Es exacto. Por entre el juego intelectual, entre las trampas y las manipulaciones de la estructura, pese a la aparente mixtificación y deformación de lo cotidiano, circula una vena de angustiada y angustiosa sinceridad y en el drama de esos seres absurdos oímos multiplicarse las resonancias que nos afectan de un modo directo, que traducen, dramáticamente, nuestros propios e insondables terrores ante el clima de misterio que acompaña siempre la búsqueda de una realidad esencial, última.
      Excelente la labor directora de José María Nunes. El "tempo" está obsesionantemente logrado. El clima -tono, luz, elementos escenográficos- de una fidelidad total a las exigencias de la obra. Como igualmente fiel es la interpretación de Dora Santacreu y Carlos Lucena, átona y opaca, aunque inteligentemente matizada y servida con una justeza expresiva, ligeramente automatizada, que se nos antoja ser, exactamente, la que la obra requiere.

Cartel original de Aulestia

Entrevista aparecida en la revista La Carreta, nº 10, enero - febrero 1963,
Juan Carranza


José María Nunnes (sic), (director de cine) dirige teatro por primera vez
AMADEO DE IONESCO

      A mediados de noviembre pasado, el teatro Guimerá volvió a abrir sus puertas. Dora Santacreu y Carlos Lucena pusieron en escena una de las obras mas representativas de este tan traído y llevado teatro de vanguardia.

AMADEO DE IONESCO Y NUNES

      Amadeo la montó un director de cine: José María Nunes. Y con José María Nunes hemos charlado.
      - ¿Por qué montaste esta obra?
      - Porque Carlos Lucena me lo propuso y porque superé el miedo que tuve al leerla por primera vez. Al leerla por segunda vez me di cuenta de que Ionesco se burla de todos nosotros, claro que él puede hacerlo porque es muy inteligente.
      ¿No falseaste el sentido de la obra?
      - No. En absoluto. He dado la obra tal como la sentía. La obra es de quién la ve.
      - Tú has montado Amadeo en tragedia, sin embargo la obra esta escrita en farsa. ¿No crees?
      - Si Amadeo fuera farsa, no me hubiera interesado montarla.
      - ¿Hasta qué punto eres sincero?
      - No hay un límite para la sinceridad. Soy sincero, nada más.
      - ¿No has montado esta obra para llamar la atención?
      - No. El llamar la atención, intencionadamente, claro, exige tal esfuerzo que anula la capacidad creadora.
      - ¿Por qué suprimiste el cadáver que pone Ionesco en la obra?
      - Lo suprimí porque creo que este monstruo existe nada más en la psiquis de los personajes. Además el autor pone ese efecto para realizadores menos inteligentes que yo. Para burlarse de ellos.
      - Y los personajes que suprimiste, ¿por qué?
      - En primer lugar, porque creo que no hubieran cabido en el escenario y luego encontré la explicación de cómo poder hacerlo: y es que un hombre encerrado durante quince años, cuando se enfrenta de nuevo con el mundo externo, no puede notarlo al primer paso, lo va apreciando como algo irreal a lo que se acostumbra paulatinamente.
      - ¿Pero no crees que hacen falta su presencia y sus frases?
      - Sinceramente, creo que no. Todo lo que han querido decir, queda dicho.
      - ¿Y no crees que esas supresiones hacen más complicada la obra, ya tan complicada de por sí? Me refiero para un público normal.
      - No. Sólo existe auténtico valor de teatro, cuando el espectador tiene la sensación de oír algo de aquello que no ha oído antes en palabras corrientes y que sin embargo está sentido. Porque si el teatro sólo fuera para oír lo que se dice, sería radio.
      - ¿Se comprendió el Amadeo?
      - El público que fue, sí.
      - ¿Fue poca gente?
      - Más de la que esperaba.
      - ¿Por qué crees que no fue más público?
      - Porque no se enteraron de lo que era.
      - ¿Quién tiene la culpa?
      - La culpa es de mil años de teatro equivocado. El público va al teatro a que le cuenten una historia, lo cual prueba el infantilismo general que impera, ya que las historias sólo interesan a los niños. El público adulto tiene una predisposición más evolucionada. O debería tenerla.
      - ¿Piensas seguir dirigiendo teatro?
      - No. No dirigiré teatro hasta que aparezca otra proposición más interesante que Amadeo.
      - ¿Qué te interesaría más que Ionesco?
      - Jean Genet. Ionesco está pasado.

EL CINE DE NUNES

      He dicho antes que José María Nunes es director de cine.
      Sus películas promueven polémicas apasionadas. Hay quien le niega todo. Pero también hay quien afirma que el cine de Nunes es el único que vale la pena hacer. Cuando José María Nunes habla de cine, lo hace con conocimiento de causa, con pasión, con verdad... No obstante hace pocas películas. La explicación la da él mismo cuando dice: «No acepto hacer cosas que no me gustan». Y surge la pregunta:
      - ¿Te da dinero el cine?
      - Sí. El cine me da justo el dinero en la medida que lo necesito.
      - ¿qué cine te gustaría hacer?
      - Un cine importante es el que hay que hacer. Un cine que consiga el mejor reflejo de lo que siento, respecto al hombre en su evolución progresiva. El hombre no está acabado de construir, me refiero a su concepción psíquica, no a la externa. Yo defiendo al hombre de las cavernas, sentado, pensando. Creo que si yo pienso ayudo a los demás a pensar. Y en mis películas, seguramente, se refleja esta idea.
      - ¿Lo pretendes?
      - No. Todo esto tiene que salir de una manera intuitiva, espontánea, porque en cuanto me lo proponga, me salgo de mí mismo.
      - ¿Qué te preocupa?
      - El hombre. Me preocupa el hombre, que con sus totales posibilidades se está anulando, dispersándose en encontrarse físicamente situado en una posición. Yo creo que es necesario que el hombre se acostumbre a pensar. El hombre no piensa.
      - ¿Admiras a alguien?
      - No admiro a nadie. Si admirara a alguien, automáticamente esperaría que alguien me admirara a mí.
      - ¿Te importa la crítica?
      - No. Porque no creo que al hacer algo deba importar la opinión ajena. No obstante la considero porque creo que puede influir en el público. Cuando hago la obra no pienso en la crítica ni en la opinión que aquello pueda merecer a los demás.

CRISIS EN EL CINE, EN EL TEATRO Y EN...

      - ¿Crees en la crisis en el cine, de la que tanto se habla?
      - Sí, sí. Existe crisis en el cine, en el teatro... Hay crisis en todo. Esta crisis del teatro, del cine, no es otra cosa que la consecuencia de la crisis de todo. Pero la crisis no es que el público no va al teatro o al cine. La crisis está en el mismo público, está en el teatro, está en el cine y, repito, está en todo. Nuestra civilización está en crisis desde hace dos mil años. Es absurdo que a estas alturas todavía sea necesario decir que debemos ser buenos... Esta es una cosa que tendría que estar de forma intuitiva en el hombre, debería nacer con él...
      - ¿Cómo se puede salir de esta crisis?
      - La mejor forma de salir de ella, es forzar esa crisis.
      - ¿Cómo la forzarías?
      - Estoy dentro de ella y por tanto no puedo verla de cerca.
      Hasta aquí opiniones y cosas de José María Nunes, director de cine, director de teatro en una ocasión, y siempre hombre preocupado por el hombre. Pero con una preocupación sana y honrada, sin disfraces de intelectualismos falsos. Un hombre que es capaz de contar un chiste inteligente en medio de una conversación seria.